Los libros serán mi hogar, vendrán conmigo a dónde quiera que vaya.

SIN MATICES DE GRISES

Literatura y Cine

Hoy quiero tomarme el atrevimiento de copiar un fragmento de esta crítica cinematográfica que me dejo reflexionando sobre varios aspectos de la realidad actual. Estas palabras retratan de manera similar lo que pienso y expreso de la literatura actual.

“En un mercado cinematográfico dominado por películas predigeridas que, temerosas de ahuyentar a las masas pochocleras, subestiman al espectador con una explicación tras otra, sin dejar el mínimo resquicio para las interpretaciones, hay que agradecer que cada tanto llegue a los cines un enigma como Personal Shopper. Cubierta por una inquietante neblina que nunca se disipa del todo, es de esas que nos dejan desconcertados y son capaces de provocar amor u odio, algo que viene ocurriendo desde su estreno mundial el año pasado en el Festival de Cannes: fue abucheada en la función de prensa, pero Olivier Assayas terminó llevándose el premio al mejor director.” —Gaspar Zimerman

Es verdad que estamos esperando lo predecible: que el autor o guionista nos deje todo servido en bandeja al final de la obra. La película me pareció buena, sí que es lenta (como remarcan algunas críticas) pero de eso se trata el suspenso, como esas películas de los años 90 que tanto disfrutaba.
Y me asombraron las palabras de Gaspar porque últimamente detecto lo mismo en la literatura. La mayoría de los lectores consume literatura sencilla y rápida de digerir, con poco argumento, que incluso anticipan el final. Parece que ya no quieren pensar, saturados como están en esta vida de ciudades ruidosas y gente apurada por llegar a ninguna parte.

A modo de ejemplo personal, he experimentado con mi novela MEDANIA algo parecido, los lectores me comentan que aman el ritmo fluido y los enigmas que plantea la historia, pero me reprochan no haberle dado un final más claro, incluso me han llegado a decir que odian el último capítulo. Si bien el final es abierto no me parece que sea imposible de entender, dejo muchos indicios durante el transcurso del libro.

Parece que también nos mal acostumbramos a leer a las “apuradas” y con pochoclos en la mano, como miramos películas de malos contra buenos. No aceptamos nada de matices grises.

Es una lástima como veo decaer la cultura en general. Hace años que no voy al cine, justamente yo que era una apasionada del séptimo arte, que solía ir tres veces por semana y estudiaba para ser cineasta. Actualmente estoy tratando de volver a descubrir esa pasión que tenía por los buenos planos cinematográficos e historias cargadas de contenido en películas de antes, cuando no solo la acción o el entretenimiento instantáneo del espectador era importante, sino que también se prestaba atención a la banda sonora, a valorar a los buenos actores e incluso a todos los aspectos de la fotografía.

Me da una enorme tristeza notar que estos dos últimos años la literatura se fue cuesta abajo. El mercado está saturado de sagas interminables, llenas de clichés y frases comunes. Forzosamente volví a los clásicos, volví a leer psicología, que para ser sincera me interesa más que estas nuevas novelas vendibles y baratas, que no dejan nada en el tintero. Ni preguntas, ni respuestas.

Por eso los invito a tomarse un tiempo para ver películas viejas, para comer sintiendo los sabores, observen abriendo bien los ojos, no se queden con lo superficial. Salgan un poco de la rutina y dejen el celular apagado por dos horas e imaginen que vuelven a vivir en ese mundo en el que no estábamos tan hiperconectados o pendientes de la mirada ajena, ansiosos por subir una foto de lo que estamos comiendo o del recital al que fuimos, en vez de apreciar la música.

En cambio prueben leer un libro frente al calor de una estufa o chimenea, debajo de las estrellas en verano. Pensando lo que están leyendo, deleitándose en cada palabra y no buscando sentirse identificados con lo superfluo y vano de lo cotidiano que nos tiene engañados.

Vale la pena, vale el tiempo. No esperar satisfacción instantánea: Apreciar los planos de esa película, las descripciones de ese libro, descubrir personajes y situaciones que transcurren con serenidad, sin atropellos.

La vida no está hecha sólo acción y comida rápida. Sepan aprovechar cada momento y apreciar el arte sin expectativas impuestas.

Después me cuentan.



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